Una ruta simple para pasar de curioso a alguien que usa la IA todos los días, con responsabilidad.
Para estudiar, redactar y resumir. Aprende a pedirle con claridad.
Un espacio con tus apuntes o tu tema, que ya sabe de qué hablas.
Elige algo que haces cada semana y haz que la IA lo haga contigo.
Algo real hecho con IA, que puedas mostrar en tu CV o LinkedIn.
No aprendes IA viendo videos. Aprendes usándola en algo tuyo, todos los días.
Un pedido vago da una respuesta genérica. Con estos cinco, la misma IA te da algo que sí sirve.
Quién quieres que sea. «Eres un reclutador de una empresa agroexportadora.»
Qué necesita saber: para quién es, de dónde salen los datos.
Qué tiene que hacer, en concreto.
Cómo lo quieres: tabla, correo, lista de 5 puntos.
Cuándo está bien hecho. «Si no sabes un dato, dilo: no lo inventes.»
Claude, Gemini o ChatGPT tienen versiones gratuitas. Empieza con una y úsala todos los días.
Anthropic Academy y Elements of AI (Universidad de Helsinki) tienen cursos gratuitos y sin requisitos técnicos.
Tu mejor curso es una tarea real: un trabajo de la universidad, tus prácticas o un negocio familiar.
Revisa cifras, nombres y citas antes de usarlas. La IA puede inventar con total seguridad.
No subas datos personales, contraseñas ni información confidencial de otros.
Usarla para aprender y trabajar mejor, sí. Presentar como tuyo algo que no entiendes, no.
Resumir lecturas, preparar una exposición, ordenar tus apuntes, buscar prácticas.
Rol, contexto, tarea, formato y criterio.
Corrige lo que salió mal y vuelve a pedir. Así se aprende.